miércoles, julio 12, 2006

Se van

Para Don Antonio Ortuño, por nuestras coincidencias inversamente desproporcionadas.


Ya no es mágico el mundo, te han dejado...
J.L.B.

Cada vez que una de ellas se va, duele. El estómago revuelto, agitado por una batidora, espasmos debajo del ombligo. Debilidad en los brazos y un hormigueo que se detiene en las palmas, a la altura de los codos. Hombros tensos. Nudo en la garganta. Ojos apretados, pero por detrás, como si tuvieran un torniquete. Inquietud. Una inquietud y una ansiedad inconmensurables. Si fumaras, encenderías cuatro cigarrillos de golpe.

Cada vez que una de ellas se va, duele, y es imposible acostumbrarse a esa impotencia. Ya no importa lo que se diga ni lo que se ha dicho. No quieren seguir contigo y se marchan. Así de fácil. Así de simple. Qué piensas, qué sientes, qué quieres ya no es asunto suyo. Han tomado una decisión, y es como si el universo se escindiera en un estallido. De pronto estás loco si sigues llamando, eres un macarra si sugieres cruzar unas palabras, estás pirado, chaval, si mandas unas flores o una carta o un saludo; cualquier cosa que provenga de ti apesta. De pronto los placeres del sexo, las conversaciones mágicas, las lágrimas compartidas, ese día que no podía desprenderse de tu cuerpo desaparecen: ahora eres un extraño. ¡Peor! Te conviertes, al pronunciar los mismos diálogos que la llevaron al éxtasis, en un acosador, un degenerado.

Y duele. ¿Dónde duele exactamente? ¿Dónde? No sé, pero duele un chingo. El pecho es un fuelle que se traba. Llegan las malas noticias y uno no está seguro de haber escuchado bien —si se tuvo la decencia de hablar y no meramente de huir—, aguza uno el oído y se percata de que se ha quedado sordo: uououououououo… en cada oreja, en estéreo. Lees la nota —si la hubo—, y uno descubre que nunca aprendió lo suficientemente bien su propio idioma, porque, de repente, una frase tan sencilla como: Me largo o Lo siento, pero ya no te quiero…, se tornan incomprensibles, crípticas, enmadejadas, barrocas.

Se van. Y todo parece tan fácil de ese lado. Como cerrar una ventana o una puerta. No, más fácil: esa misma noche ya están con sus amigas en la fiesta, ya están celebrando la ausencia de pasado, el súbito ensanchamiento del porvenir. Qué grises eran los días, ¿verdad? Desde hoy todo en Technicolor. Y, ay de ti si te asomas al bar o a la fiesta: esa mueca, esa mueca que nadie puede describir, esa expresión de agobio que te hunde al averno de la culpa, del qué coñio vine a hacer aquí.

Se van, y lo más divertido es que los amigos ni se lo piensan, a por su sonrisa, su ombligo, su espalda. La has perdido. Nadie te compadecerá. Nadie se preguntará por ti. Tal vez descubras que te has vuelto invisible, que tu voz no se escucha, que el mundo es un espejismo. Vagarás solitario por las calles preguntándote ¿por qué? Obsequiándote una infinidad de razones falsas, pero cada vez más dolorosas. Y hurgarás los bares, las plazas, los cines donde una vez fuiste feliz. Tal vez ocupes la misma butaca que solían, tal vez no puedas evitar sonreír cuando Rafa, el de la tienda, te pregunte por ella.

¿Por qué no te queda claro que se ha ido? ¿Por qué no es tan sencillo para ti? ¿Por qué no giras el rostro a otra parte y sigues con tu vida? Porque esta vez sí la querías, porque verdaderamente pensabas que era Ella, porque llegaste a sentir que al fin se había terminado la búsqueda, la guerra, la espera.

Se van. Así de fácil. Y, sentado en esa silla, te sientes el hombre más solo y más triste del mundo.

7 comentarios:

At 11:24 p.m., Anonymous Anónimo said...

ellos se van también

 
At 2:13 p.m., Anonymous Clarke said...

...y dejar de frecuentar sus calles, y borrar sus mensajes del móvil, y guardar sus regalos en un cajón oscuro, y ser un álbum de recuerdos bonitos, y disimular las lágrimas en el café preferido... Y... y no volverte a poner esa camisa horrible que a ella le gustaba, y no sentirte culpable al observar miradas y canalillos en el metro, recuperar el placer del flirteo eterno, y ser feliz de nuevo al enamorarse de otra... ¡¡¡Sííí, el mundo está lleno de "ellas"!!! ¡¡¡Vivan ellas!!! ¡¡¡Vivan (casi) todas!!!

 
At 2:25 p.m., Anonymous Clarke said...

Muy buena la canción "Strange"...

 
At 3:09 p.m., Anonymous Anónimo said...

clarke: bien escrito! me gusta el cenit de positividad

 
At 8:52 a.m., Anonymous clarke said...

Pregunta: aquí en Madrid, ¿en qué librería distribuyen tus libros?

 
At 9:22 p.m., Anonymous Bernarda de Alba said...

"Déjame consolarte con mi desconsuelo"

 
At 10:31 p.m., Blogger hj said...

Clarke: sé que en la Casa del Libro se ecuentra mi Solipsismo y mundo extreno.... Los otros es fácil conseguirlos por internet (busca en Google). También puedes escribirme un correo a la dirección que pone la página y nos ponemos de acuerdo.

Strange es una gran canción de Galaxie 500. Sí, la letra no tiene desperdicio.

¡Salud!

 

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